martes, 6 de abril de 2010

Alegría y luto unidas por el sentimiento




El Domingo de Resurrección es uno de los días grandes de Montalbán. Todos los montalbeños se engalanan, se visten de fiesta para acompañar a Jesús Resucitado y a la Virgen de la Alegría por las calles del pueblo. Después de las tristes estaciones de penitencia de días anteriores, esta procesión se llena de un color rojo pasión y la banda de música ya no llora una muerte, sino que canta de alegría. Entre las cornetas y tambores de la Agrupación Musical Cristo de la Expiración, los montalbeños y muchos de los visitantes de pueblos vecinos que los acompañan, hablan, ríen, se emocionan, hacen un rezo a la vida.

Pero este año, entre todo el mar de felicidad de la procesión también había un gran lugar guardado para el recuerdo, para el recuerdo de Antonio Marín, director de la agrupación musical. La banda del Cristo de la Expiración es una agrupación que a pesar de no ser la titular de la Hermandad de Jesús Resucitado está muy vinculada a ella. Es una banda de La Rambla pero que tiene a músicos montalbeños en sus filas por lo que muchos de ellos afirman que después de tocarle a “su Cristo, el Domingo de Resurrección es lo más grande para nosotros”. Este sentimiento de unión ha permitido que el Domingo de Resurrección de Montalbán disfrute un año más de la música del grupo, después de que este anulara muchas de sus salidas por la reciente muerte de su director. A pesar de todo, la banda del Cristo y los hermanos de El Resucitado se volvieron a encontrar un año más, pero ésta vez en la Parroquia de Santa María de Gracia en lugar de en El Calvario y con crespones de luto recordando a Antonio.

La ermita de El Calvario, lugar habitual de salida de la Hermandad, ha sufrido daños por las intensas lluvias de estos meses por lo que el inicio de la procesión ha tenido que ser desplazado, así como su recorrido. “Era una de las mayores preocupaciones de este año, no sabíamos que podía pasar con el cambio de itinerario”, decía María de la Paz Cañero, contracapataz de Jesús Resucitado, al finalizar la procesión. “Temíamos que a la salida no nos acompañara mucha gente –continuó- pero había muchos niños vestidos desde primera hora”. Los niños son los grandes protagonistas de este acto, incluso la misma talla de Jesús, es un niño. Representan la vitalidad por lo que sus caras no se esconden, sino que muestran sus sonrisas y los tristes pasos de una estación de penitencia, se convierten aquí en un baile.

El baile también ha tenido que cambiar de lugar, pasando de la Plaza de Andalucía a la puerta de El Calvario. Éste es sin duda el momento más esperado de la procesión. La Agrupación Musical guarda para el baile sus mejores marchas y los costaleros y costaleras reservan sus energías para el esfuerzo. Después de estar siguiéndolo, aquí la Virgen de la Alegría se encuentra con El Niño y comienza una danza en la que uno se inclina ante el otro, se mecen y son subidos hasta lo más alto por sus costaleros.

Después del baile y la ofrenda floral a Nuestro Padre Jesús de El Calvario, el desfile continuó subiendo por la calle Ancha, todavía con más personas acompañándolo, hasta que pasadas las 14:00 llegaron de nuevo a la parroquia. El último esfuerzo, las últimas levantás de los costaleros y costaleras, las últimas notas al aire, los últimos redobles de tambor. Cuando todo había acabado las lágrimas de emoción saltaron al primer plano. “De lujo”, “impresionante”, “enhorabuena”, se escuchaba entre los abrazos de los miembros de la banda y de estos con los hermanos del Resucitado. “El esfuerzo ha merecido la pena”, dijo Luís Crespín, uno de los integrantes de la banda. “Es muy duro tocar después de la muerte de Antonio pero la banda ha sonado como nunca, más que motivada”, afirmó.

Un año más la Hermandad de Jesús Resucitado y la Virgen de la Alegría, acompañada de la Agrupación Musical del Cristo de la Expiración, pone el broche final a la Semana Santa de Montalbán. Este año será muy especial para ambas agrupaciones y siempre quedará en el recuerdo como el día en el que fueron capaces de dar de la mano a alegría y tristeza.

2 comentarios:

Lisístrata dijo...

Ya leí tu artículo en el digital del Día, compruebo que, desafortunadamente, le dieron un buen tijeretazo a la parte en que dedicabas un cariñoso recuerdo a Antonio Marín.

un abrazo.

Mª Paz Cañero Crespo dijo...

Cada vez que leo el artículo me gusta más todavía!!! Yo no hubiese podido expresar mejor los sentimientos de la Hermandad hacia "nuestra" Agrupación Musical Cristo de la Expiración. Ha sido un año muy pero que muy especial, por desgracia. Antonio Marín estará siempre en nuestros corazones y en nuestros sentimientos, por supuesto siempre será una parte de la historia de nuestra Hermandad, porque hasta nos dejó una marcha compuesta para nosotros "Jesús Resucitado".
Hermano gracias por expresar nuestros sentimientos!! Felicidades!!
Te quiero
Mª Paz Cañero

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